Enunciado de investigación

María Luisa con el doctorado sosteniendo su tesis, PhD 2002

Archivo familiar ©

« "No sólo de pan vive el hombre". Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan, sino que pediría medio pan y un libro». Así el poeta de Granada se dirige a sus vecinos de Fuente Vaqueros en 1931, animándolos a que nutran su espíritu con la fuerza vital de la palabra escrita.

Desde niña, me han encantado los libros antiguos, las pinturas religiosas, las estampitas de santos y los objetos de devoción abandonados, que muchas veces encontraba —con permiso— en el tocador de mi madrina. Contemplaba cuidadosamente esos tesoros, piezas de un enigma mágico a la espera de ser descubierto. Reliquias católicas y artefactos indígenas de amor y de guerra se mezclaban en mi niñez y tejían en mi alma, tirando de sus hilos de recuerdos, reclamando su propia voz. Esas voces han vivido en mí desde entonces, esperando un alumbramiento que conteste plegarias silentes de un pasado no tan distante como antes pensaba.

Así fue como mi tesis doctoral llegó a ser la clave que me abrió el paso a siglos de enseñanzas que formaron la conciencia cultural de las mujeres españolas, tanto europeas como americanas, privilegiadas y esclavizadas, canonizadas y condenadas. Sus vidas me llaman a través del tiempo y del espacio, agitando creencias compartidas, que ahora —en palabras de B. Marie Christian— están en diálogo. Es la relación misteriosa y explosiva entre Lo femenino y lo sagrado —como han discurrido poéticamente Clément y Kristeva— la que me marca el camino mientras escucho los silencios que han dejado tantas mujeres deseosas de hacer la voluntad de Dios, voluntad interpretada por una Iglesia que ostentaba el poder de controlar sus destinos en este mundo, y en el mundo por venir.

Mesa redonda en la Biblioteca de UChicago
Conferencia en el Instituto Cervantes Chicago